Etapas de la rosácea y algún truco muy sencillo.

Etapas de la rosácea.

Pápulas típicas de la rosácea

Para quienes no sufren esta enfermedad, ruborizarse puede ser una anécdota, algo divertido. Pero ponerse colorado es la primera de las etapas de la rosácea. La más usual y que pasa desapercibida porque no entendemos que sofocarse puede ser un síntoma de algo que nos puede afectar de por vida.

No es una enfermedad que evolucione de una etapa a la siguiente, no hay un orden. Pueden ser rubores pasajeros o muy persistentes. Controlables, con los que vas conviviendo, pero que golpe sufre un estallido, un brote y evoluciona a otra etapa. No siempre es la siguiente en gravedad, puede agravarse de repente.

Por eso os vamos a comentar las distintas etapas de la rosácea, de menor a mayor gravedad. Ten en cuenta que la enfermedad no se desarrolla de una a otra, tan solo os damos un orden “coherente”.

Las vamos a dividir en 4 etapas:

Pre-rosácea.

Es la más leve y donde comenzamos con esos rubores, que no sabemos por qué nos pasa. Suele afectar a mejillas, nariz o frente y viene acompañada de una sensación de calor .

Esto es debido a la dilatación de los vasos sanguíneos más superficiales. Hace que nuestra piel se vuelva más sensible a ciertos productos cosméticos y el enrojecimiento se va volviendo más persistente. Sobretodo en la zona central de la cara: nariz y “alrededores”.

Rosácea vascular.

Los vasos sanguíneos pasan de dilatarse a inflamarse visiblemente. Son esas líneas rojizas con un nombre bastante complicado de recordar: telengiectasias. Es en la zona de la nariz y las mejillas donde suelen aparecer primero. Se dilatan las glándulas sebáceas, el aspecto de la piel pasa a ser graso y pueden aparecer brotes de acné.

Aumenta la sensibilidad de nuestra piel, reaccionando peor a ciertas cremas. Los rubores son más frecuentes, en algunos casos, permanentes.

Rosácea inflamatoria.

En esta fase aparecen pápulas (granitos rojos) y pústulas (granos con pus). Se suele confundir con el acné corriente, pero su tratamiento no es el mismo.

Los granos tienden a expandirse desde la zona central a toda la cara. Comienza a ser dolorosa esta etapa de la rosácea.

Rosácea severa.

Todos los síntomas anteriores se intensifican, pudiéndose acumular. Se pueden presentar intensos rubores con grandes telengiectasias, pápulas y pústulas abundantes, juntándose para formas placas.

En esta fase puede llegar a afectar a los ojos, con síntomas muy parecidos a la conjuntivitis y puede llevar a la pérdida de visión hasta llegar a la ceguera total..

Estas cuatro fases sirven para identificar los diferentes tipos de rosácea, de las que os hablamos en un artículo anterior (lo puedes recordar pinchando aquí). Dale la importancia necesaria, es una enfermedad crónica, pero puedes hacer muchas cosas para prevenirla, atenuarla y evitar que avance.

 

Unos trucos que te pueden ayudar.

Os recordamos que no somos médicos ni especialistas. Nos hacemos eco de páginas especializadas como  saludtotal.net ó dominaturosácea.com donde tratan desde hace muchos años con el tema de la rosácea. Siempre, siempre, siempre, os recomendamos tratar con un especialista, en este tema en concreto y en todos los que tratamos en nuestro humilde blog.

Queremos dar respuesta a vuestras dudas y peticiones, pero no vamos a poner en riesgo la salud de nadie. Si decimos que algo puede ser bueno pero no funciona como esperabas, puede que necesites otro tipo de remedio. No son fórmulas exactas ni brujería. Son pequeños trucos, lo más naturales posibles, que os pueden reconfortar. Así que.., ¡allá vamos!

Aloe vera.Aloe-vera

Si quieres calmar y regenerar la piel, la planta de aloe vera es tu gran aliada. En el artículo que le dedicamos al aloe te explicamos cómo extraer la pulpa con toda seguridad. Y la pulpa limpia, pasada por la batidora y congelada en una cubitera puede ser una solución muy refrescante para tu acalorado rostro.

El artículo lo tienes pinchado aquí.

Mascarilla de té.

Elegiremos el té matcha, la razón es que tiene 10 veces más antioxidantes que el fantástico té verde.

Lo puedes mezclar con un poco de yogur, agua o incluso con un poco de aceite de jojoba. No nos cansamos de repetir que es el mejor aceite que os podemos recomendar, pero no queremos ser muy pesados.

Esta mascarilla te resultará muy refrescante y ayudará a desinflamar la piel de tu castigada cara. Si no padeces de rosácea también puedes utilizarla en tu rutina semanal.

Aguas florales.

¿Habrá algo más sencillo? Pulveriza agua floral o agua termal sobre el rostro para bajar la temperatura. Te ayudarán a desinflamar y calmar la sensación de quemazón.

Aquí hay donde elegir: lavanda, hamamelis, caléndula o manzanilla son las más aparentes para la rosácea. Recuerda evitar aguas florales con perfumes añadidos o alcohol. Lo más natural posible y si es ecológica mejor aún.

Compresas de té verde.

Ya os hemos dicho que tiene propiedades antioxidantes y este truquito es de lo más sencillo. Tan sólo debes empapar unos discos de algodón (ecológico mejor) en una infusión muy concentrada y fría de té verde.

Aplícalo sobre el rostro y déjalo actuar unos 10 minutos, déjalo pegado a tu piel  pegado. No dejes pasar mucho tiempo desde que hagas la infusión hasta aplicar la compresa. El té verde pierde sus propiedades antioxidantes pasadas 3 horas aproximadamente.

 

Esperamos que estos trucos te sirvan para calmar las consecuencias de esta enfermedad. Debes aprender a vivir con ella, conocerla y conocerte. Caléndula va a estar a tu lado para todo lo que puedas necesitar, en forma de consejos o de productos naturales y ecológicos. Confía en ellos.