Piel hidratada en los meses de calor.

Ten tu piel hidratada con estos consejos.

Piel hidratada en verano, se puede.

Tener la piel hidratada cuando se acercan los meses de más calor no es fácil.  El calor, las altas temperaturas y la pérdida de líquidos a causa del sudor hacen que nuestra piel esté “sedienta” y tienda a resquebrajarse, a sufrir quemaduras o pequeñas lesiones.Estos consejos te van a ayudar a mantenerla hidratada, luminosa y sana.

Son consejos que habrás escuchado 100 veces y que no nos vamos a cansar de repetir. Porque son sencillos y beneficiosos para la salud. Por eso no encontramos motivos para que no los pongas en práctica.

 

Hidrata desde dentro: Bebe agua.

 

En la piel se encuentra el 20% del agua de nuestro organismo, casi nada. Pero con la edad, ese porcentaje se reduce porque perdemos la capacidad de retenerla. Así que es imprescindible hidratarse desde dentro para mantener tu piel flexible, elástica y firme.

La cantidad idónea y donde se ven resultados positivos sería litro y medio de agua. Sabemos que en invierno no apetece tanto beber, pero ahora que llega el calor..¿Dónde está la dificultad?

Entre el 15% y el 20% del agua de nuestro organismo se encuentra en la piel

 

Hidrata desde fuera: Utiliza cremas o aceites.

 

Debería de ser un ritual diario. El mejor momento es después de la ducha, cuando el poro está abierto y vas a facilitar que la crema o el aceite que utilices penetre más fácilmente.

Debes dedicarle más atención a aquellas zonas más secas o endurecidas por el roce, como pueden ser codos, tobillos, la planta de los pies. Si es posibe, utiliza cremas con Urea. Esto evitarán las grietas o fisuras en nuestra piel.

Recuerda nuestro artículo sobre talones agrietados.

 

Elige el producto adecuado.

 

Ya te adelantamos que no es fácil. No todas las cremas o lociones nos van bien, aunque sean buenos productos. El mejor producto es el que se adapte a nuestro cuerpo y funcione. 

Hay compuestos que captan el agua del exterior como el sorbitol, glicerinas, urea. Otros previenen la pérdida de agua por oclusión física (forman una capa impermeable), idónea para según qué tipo de problemas cutáneos. Estos compuestos son aceites minerales, siliconas, lanolina, óxido de zinc. El ácido hialurónico, por ejemplo sería un emoliente que restauraría el espacio entre células de la capa más externa de la piel.

No hay dos pieles iguales, de ahí la importancia de acertar con el producto adecuado. A parte de las preferencias entre crema, loción, aceite o sérum. El tipo de piel nos va a condicionar la elección.

Elige productos más fluidos si tienes la piel grasa (lociones o sérum) y cremas o bálsamos si tienes la piel muy seca.

 

Exfolia la piel.

 

Es la manera de regenerarla y oxigenarla. La descamación y la renovación celular se ralentiza con el paso de los años. Esto hace que tenga un aspecto más seco y aparezcan las arrugas. Las células muestras forman una capa que impide una correcta oxigenación y acumulan toxinas.

Exfoliando la piel periódicamente ayudamos al proceso de regeneración celular. Eliminando el exceso de células muertas mejoramos la capacidad de hidratación de la piel, ya que podrá absorber mejor los principios activos de las cremas hidratantes.

Para una correcta exfoliación consulta nuestros consejos.

Es beneficioso exfoliar cada 10-15 días, pero con cuidado en el caso de las pieles sensibles donde este intervalo debería alargarse para no sufrir irritaciones.

 

Tabaco y alcohol son los enemigos. 

 

 

La nicotina provoca la contracción de los vasos sanguíneos, disminuyendo el flujo de sangre y provocando la acumulación de sustancias nocivas. Altera diferentes proteínas de los queratinocitos, que contribuyen al correcto mantenimiento de la barrera cutánea, y acelera el estrés oxidativo de las células.

Las consecuencias te las contamos pinchando este enlace.

El consumo de alcohol reduce los niveles de oxígeno de nuestra sangre y la producciónde colágeno, además de los niveles de vitamina A. Por ello, al igual que el tabaco, contribuye al envejecimiento prematuro de la piel.

 

La dieta es tu aliada.

 

Para formar nuevas células y mantener nutrida nuestra piel, es esencial llevar una dieta equilibrada y variada en proteínas, vitaminas y ácidos grasos. Ya lo habías oído, ¿verdad?. Pues es algo que repetimos en cada artículo que tiene que ver con la salud de nuestra piel y de nuestro cuerpo. Repasa..

 

Descansa.

 

No siempre dormir es descansar, ni acumular horas de sueño. Un descanso efectivo interviene en la recuperación de la función del sistema inmunitario, también podría afectar a la producción de colágeno el principal componente de nuestra piel.

 

Deja respirar a tu piel.

toallita-desmaquillante

Esto significa que, aunque no te maquilles, no te vayas nunca a la cama sin limpiar la cara. Polución, partículas contaminantes, maquillaje.., se depositan en tu rostro e impiden que tu piel “respire” adecuadamente.

Agua templada, lavados cortos y con jabones adecuados, sin perfumes. Esponjas suaves y tónicos sin un alto nivel de alcohol en su composición. 

Si quieres leer algo más de este tema pincha aquí.

 

No abuses del sol.

 

Si los consejos anteriores te sonaban, de este debes estar aburrid@, pero es en el que más debemos insistir. El sol reseca la piel y es el principal causante de la pérdida de agua.

Una sobreexposición crónica produce una degeneración del colágeno y la elastina. Es fundamental pues la aplicación de un fotoprotector solar a diario, y en verano más fecuentemente. Cada dos horas o al salir del agua, dependiendo del FPS que utilices.

Te aconsejamos leer el artícuilo donde hablamos de las precauciones antes de exponerte al sol, lo tienes aquí.

 

Creemos que si sigues estos consejos, ayudarás a tu cuerpo a tener una piel hidratada, un aspecto luminoso y cuidado, así como mantendrás el órgano de tu cuerpo más extenso en perfecto estado.

Esperamos que te sea de ayuda, y para todo lo demás…¡Nos olemos en Caléndula!