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Marsella, tu nombre huele a jabón.

Jabón de Marsella.

Marsella
Jabón de Marsella

En Marsella, las famosas fábricas de jabón se establecieron en el siglo XIV. Este jabón tradicionalemente se fabricaba con aceite de oliva, agua del Mediterráneo y sosa cáustica proveniente de cenizas del laurel.

Refrescando un poco la memoria, la primera jabonería en Europa la construyeron los árabes a finales del siglo X en Sevilla, donde había grandes olivares y se obtenían las materias primas necesarias para fabricar un jabón que cuatro siglos más tarde se conocería como jabón de Castilla. Al utilizar aceites vegetales, permitían utilizarse para la higiene personal. 

En el norte de Francia donde era más difícil producir aceite de oliva, los fabricantes recurrieron a las grasas animales, incluso recurrieron a los aceites de los pescados. Los jabones eran de mala calidad y sólo eran adecuados para el lavado de paños textiles y ropa.

Resumiendo, el jabón de Marsella está inspirado en nuestro jabón de Castilla, la diferencia radica en que en 1688 sale un edicto (Edicto Colbert) que regula la fabricación del jabón de Marsella, por el que sólo se utilizaría aceite de oliva puro y gracias al cual la ciudad de Marsella se situaba a la cabeza de esta industria.

72 % de aceite.

Anuncio de jabón

En el siglo XX nace el jabón moderno, que ya no se utiliza únicamente como detergente o como producto de aseo, sino también como producto farmacéutico e industrial ( lana y  telas). En los jabones de Marsella pasa a indicarse Extra Puro 72% de ácidos grasos (aceite de oliva), y por toda Francia se ven los carteles que alaban el jabón puro de Marsella. Anteriormente, ese % se repartía entre aceite de oliva, aceite de coprah y aceite de palma.

Jabón de Marsella hoy en día.

El auténtico jabón de Marsella tiene forma de cubo de 600 gramos de color blanco o verde (el que está fabricado con aceite de oliva) y lleva la indicación “Extra Puro 72% de ácidos grasos”. No contiene colorantes, conservantes ni perfume y nunca grasas animales.

En la actualidad, el jabón de Marsella seduce por el hecho de ser producto auténtico fabricado según una receta tradicional, un producto artesanal, puro y natural, biodegradable, que respeta el medioambiente.

Además, ya no es sólo un producto para lavarse el cuerpo, el rostro y para limpiar la ropa, sino que es un objeto estético, que seduce al que lo adquiere por su aspecto: esa forma tradicional de cubo, aunque también lo encontremos con otras formas (alargada, taco, redondeado, cigarra, corazón…).

Coloridas pastillas de jabón.

Y también muchos colores y aromas, que satisface a los amantes de los jabones artesanales. El jabón vegetal blanco tiene aromas de limón, miel, leche, lavanda, mimosa, jazmín, rosa,…Mientras los aromas del jabón de oliva, el verde son los siguientes: algas, manzana, arcilla, pino, romero, menta, lavanda…Podemos encontrarnos aromas sorprendentes como: chocolate, própolis, melón, magnolia o vino.

Esperamos que sea útil esta información. Y ya sabes aquello que dicen: “Compartir es amar”.

¡Nos olemos en Caléndula!

Para realizar esta entrada nos hemos ayudado de laprovenza.es, Taringa y Wikipedia.
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