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Aceite vegetal de Avellanas. Todo lo que necesitas saber.

Aceite vegetal de Avellanas.

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Fruto del aceite vegetal de avellanas.

 

De primera presión en frío, el aceite vegetal de avellanas está especialmente indicado para pieles mixtas/grasas. Tiene acción cicatrizante y es rico en vitamina E y minerales. Penetra en las capas de la piel y es rico en ácidos grasos monoinsaturados.

Con esta descripción podríamos dar por acabado el artículo y tú te quedarías tan bien. Pero nos ha pasado una cosa: al buscar información sobre este aceite y hablar con Mar, que es la responsable del laboratorio granadino Labiatae (nuestro proveedor), hemos descubierto que no es un aceite vegetal más. Recoge las cualidades de los mejores aceites vegetales de los que os hemos hablado desde el inicio de Caléndula.

Si te apetece seguir leyendo, vamos a contarte todo lo bueno de esta maravilla, de la que muchos en tienda nos preguntabais y por fin lo hemos incorporado. Gracias por descubrirnos cositas buenas, para nuestros amigos y para nosotros.

 

Extracción y composición.

 

Como ya te hemos indicado arriba, el aceite vegetal de avellanas (Corylus avellana oil) se obtiene del prensado en frío del fruto de la avellana, sin su cáscara. Se necesitarían casi 3 kilos de avellanas para extraer un litro de aceite vegetal. Bajo nuestro punto de vista, de la primera prensada en frío salen los mejores aceites vegetales, pero solo es nuestra opinión personal.

Vamos a desgranar un poco su composición. Es rico en ácidos grasos monoinsaturados (Oleico 75%, Palmitoleico 2%); ácidos grasos saturados (Palmítico 5%, Esteárico 3%); ácidos grasos poliinsaturados (Linoleico 15%). Además contiene esteroles, polifenoles, flavonoides, taninos, tocoferoles (vitamina E), vitamina A, miricitrósido (vit. P), calcio, magnesio y potasio. 

Destacamos su contenido en ácido graso esencial Omega 3, Omega 6 y  ácido graso no esencial Omega 9; el aporte en vitamina E (antioxidante), minerales. El ácido palmitoleico le aporta la particularidad de una absorción rápida. 

Lo que hace del aceite vegetal de avellanas un aceite muy penetrante en la piel. Perfecto para utilizarlo como aceite vehicular o base en masajes o aromaterapia, ya que cualquier otro componente (aceites esenciales) que añadamos, nos aseguramos que llegará a las capas más profundas de nuestra dermis.

 

Propiedades.

 

Si nos has seguido durante estos años o eres un aficionad@ a los aceites vegetales, vas a descubrir que el aceite vegetal de avellanas recoge lo mejor de otros aceites (jojoba, almendras dulces, rosa mosqueta, coco o caléndula). Todo en uno, aunque a nosotros nos gusta diferenciar y aprovecharnos de las propiedades individuales de cada uno de ellos.

El aceite vegetal de avellanas es de color amarillo pálido (dorado), de textura líquida, no demasiado grasa. Con una suave y agradable fragancia a avellanas tostadas. Está indicado para todo tipo de pieles.

  • Al no taponar el poro (no comedogénico) estaría orientado para pieles mixtas o grasas.
  • Ideal para pieles con tendencia grasa (acné), adolescentes o dermatitis seborréica.
  • Lubrica y protege las pieles secas y dañadas, mejorando las cicatrices, estrías o labios agrietados.
  • Posee una acción calmante y reparadora sobre la piel.
  • Aporta suavidad y tonifica.
  • Es de rápida absorción, no deja sensación grasa.
  • Ayuda a regular las glándulas sebáceas.
  • Protege la piel contra los rayos UV, mínima (muy importante), FPS10
  • Aporta flexibilidad y elasticidad, ayudando a prevenir la aparición de estrías.
  • Puedes utilizarlo para nutrir el contorno del ojo y como desmaquillante.

Como ves, contiene las propiedades nutritivas y no comedogénicas del aceite vegetal de Argán, regulador del sebo como el de Jojoba, cicatrizante como la Rosa Mosqueta, suavizante como el aceite de almendras dulces, combate las estrías como el karité, protege pieles dañadas como la caléndula (aunque este aceite es un oleolato, la planta macerada). A todo esto podríamos añadir que se asemeja al aceite de coco por su acción contra los rayos UV (pero no lo utilices solo).

 

Usos del aceite vegetal de avellanas.

 

avellanas
El aceite vegetal de avellanas es un aceite base perfecto.

Lo primero que debemos destacar es que, como ya sabes, las avellanas son frutos secos. Todas aquellas personas que tengan problemas de alergias con los frutos secos deben consultar con su especialista (lo mismo pasa con el aceite de almendras dulces). Si tienes dudas prueba una mínima cantidad en el dorso de la mano (como con cualquier producto).

El aceite vegetal de avellanas es uno de esos productos que se ponen de moda. Sí, sí, aunque se utilice desde tiempos donde no había ni lápices. Hay ingredientes naturales que los empezamos a ver en todos lados, por suerte, y no sabemos por qué. Bueno, sí lo sabemos, porque son grandes productos y se aprovechan para la innovación y la mejora de cremas, lociones, champús, etc. Pasó con el aceite de Argán y ahora está pasando con el de Avellana. Nos alegramos de ello.

Aceite para masajes. Perfecto como aceite base. Es algo más fluido
que el de almendras, pero no deja rastro graso ya que se absorbe mejor. Además, combina con cualquier aceite esencial y su aroma es agradable y suave.

Jabones. Muy utilizado para realizar jabones específicos para pieles mixtas o grasas, con problemas de acné. También aporta acondicionado al jabón.

Cosmética. Si se pone de moda y encima es bueno, mejor que mejor. Utilizado en cremas, lociones o protectores solares. Para el rostro, el cuerpo o las manos. Su poder para penetrar en la piel sin taponar el poro lo hace adecuado para cualquier zona del cuerpo. Evita irritaciones y alergias, es nutritivo, regula el sebo y lo puedes usar como aceite de día.

Cuidado capilar. Aporta suavidad y brillo. Está indicado para cabellos secos o castigados, protege en climas áridos. Es un potente regenerador del cabello.

 

Y de regalo….

 

Como has llegado hasta aquí leyendo, te has ganado dos recetas. Una nos la ofrece nuestro laboratorio de confianza (Labiatae) y otra uno de los blogs en los que nos hemos apoyado para informarte lo mejor posible (Caléndula, jabones y más).

Os hablamos de la acción calmante y regeneradora del aceite vegetal de avellanas, pues qué mejor que aplicarlo en un aftersun natural 100%, ahí va.

Aftersun natural: En una disolución del 2% de aceite esencial de geranio, manzanilla y espliego (o lavanda).

Nuestro aceite vegetal de Avellana

No te has enterado de lo del 2% ¿verdad? Pues en 98 ml de aceite vegetal de avellanas añades 2 ml de los 3 aceites citados en total, no de cada uno. Y para que lo tengas en cuenta, 1 ml de aceite esencial corresponde a 20 gotas aproximadamente.

 

Y si os hablamos que es ideal para pieles grasas o mixtas, lo mejor que podemos hacer es daros una receta para nuestro cutis. Apunta.

 

Mascarilla facial para pieles grasas.

  • ½ cucharadita de aceite de avellanas.
  • ½ cucharada de aceite de jojoba. 
  • 1 cucharada de arcilla verde natural.
  • 2 gotas de aceite esencial de limón. 

Mezcla todos los ingredientes en un bol y lo aplicas sobre el cutis limpio. Deja actuar unos 10 minutos y retira con agua tibia. No dejes que se seque la mascarilla en tu rostro ya que resecaría en exceso la piel.

 

Y hasta aquí llegamos. Esperamos que se os haya hecho cortito y amena la lectura. Es un aceite con grandes posibilidades, muy útil y versátil. Para nosotros un gran descubrimiento que no va a faltar en nuestra casa desde ya.

Muchas gracias por leernos y para todo lo demás, como siempre… ¡Nos olemos en Caléndula!

 

 

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“No vuelvo a utilizar champú (no poo)”

El champú, ¿es perjudicial para mi salud?

champú

 

Lo seguidores del “no poo” (sin champú) van en aumento. Llámalo moda, tendencia, must have o, simplemente, desconocimiento.

Es verdad que los lavados frecuentes del cabello y los químicos que contiene el champú favorecen a eliminar los aceites naturales del cabello. Los parabenos son uno de los conservantes más usados y hay estudios que los relacionan con algunos casos de tumores de pecho.

Hasta aquí estamos a favor de esta corriente, aunque debemos recordar que hay otros tipos de champú, naturales y sin parabenos, que podrían hacer el trabajo más sencillo a los “negacionistas del champú”. Sin ir más lejos, en Caléndula tenemos 4 tipos diferentes, sin parabenos.

 

Efectos del champú.

Champús de tratamiento, naturales.

Cualquier champú que encontremos en el mercado tiene como función principal la limpieza, así como potenciar su belleza, protegerlo o modificar su apariencia.

Así nos encontramos con la doble función que debe tener cualquier champú:

Función cosmética: Orientada a mejorar el aspecto estético del cabello y limpiar el cuero cabelludo.

Función terapéutica: Dirigida a mejorar determinados procesos que afectan a la piel del mismo, como la caspa, la alopecia, la fragilidad, etc.

De ahí debemos elegir entre los más eficaces y, en la medida que sea posible, los menos dañinos para nuestro organismo, enriquecidos con vitaminas y basados en productos naturales como el aloe vera, camomila, soja, y sin parabenos.

 

El sebo.

 

El sebo lo forman células llenas de lípidos y se origina en las glándula sebáceas. Están situadas en la dermis y su función es lubricar, dar brillo y proteger la superficie de la piel, y su secreción es continua.

Lo ponemos en negrita, cursiva y en otro color porque es una de las principales falsas creencias de los partidarios del “no poo”seborrea

Nuestro cuerpo no tiene un sistema endógeno (que se genera desde nuestro propio organismo) para limpiar el cabello. Las glándulas sebáceas no se autorregulan, y si no las limpiamos, el sebo seguirá en las cutículas. Y se unirán a ellas la polución, la suciedad, el polen y otras partículas que pululan por el aire.

No lavarse el cabello durante una semana produciría una acumulación de la secreción sebácea y restos de escamas de la piel en el cuero cabelludo y cabello, produciendo un aspecto poco limpio.

Y si lo hacemos simplemente con agua, según la  Sociedad Estadounidense de Química, ayuda a extender las cutículas y puede provocar una sensación de sequedad y aspereza. Además de hacerlo más frágil.

 

Conclusiones.

 

Bajo nuestro punto de vista, es bueno y necesario lavarse el cabello. Y más beneficioso si se hace con champú. A diario en el caso de los hombres y lo mismo o cada dos días en el caso femenino.

Es verdad que puede ser perjudicial abusar de los lavados frecuentes, pero igual que al lavarnos las manos. Modificamos el pH de nuestra piel y eliminamos los aceites naturales, que necesitan un tiempo para regenerarse. Si no se lo damos es cuando vienen los problemas.

Debes utilizar un champú especifico para tu tipo de cabello: seco, graso, teñidos, rubio, delicado. No creo que sea por falta de champús, hay para todo tipo de cabello.

Y nuestra recomendación es que sean lo más naturales posible y que evitéis los que contengan parabenos. Pero sin asustarse, no hay que meter el miedo a la gente en el cuerpo.

Si algo bueno tiene la ciencia es que hay infinidad de posibilidades y de precios, que se ajustan a tus necesidades y a tu bolsillo. Pero da prioridad siempre a lo que le va mejor a tu cabello, aunque cueste un poco más.

No olvidéis utilizar buenos aceites para el tratamiento del cabello. Os recordamos aquí nuestra selección.

Esperamos haberos sido de ayuda, y como siempre…

¡Nos olemos en Caléndula!