Hidrolatos o aguas florales, ¿qué son?

hidrolatos

Los hidrolatos son el agua condensada que se obtiene, junto con los aceites esenciales, durante el proceso de destilación de las plantas o flores. Tienen un pH muy similar al de nuestra piel y conservan, aunque en menor concentración, las propiedades del aceite esencial.

Esto sería un breve resumen de lo que es y de dónde salen los hidrolatos. Pero vamos a extenderlo un poco más. ¿Me acompañas?

Proceso de destilación.

Para la extracción de los aceites esenciales de una flor o planta es imprescindible un proceso de destilación. Se hace en un alambique, con la parte de la flor de la que queremos extraer el aceite esencial. Se rellena con agua y al calentarla se formará el vapor de agua. Es ese vapor de agua el encargado de arrastrar  los aceites esenciales de la planta.

Fruto de esa condensación obtendremos dos productos: el agua floral o hidrolato y el aceite esencial. Al enfriarse, y debido al diferente peso molecular, el aceite esencial quedará flotando sobre el agua. Y ese agua es lo que conocemos por agua floral o hidrolato. Conservará las mismas propiedades que su aceite esencial, pero en menor porcentaje.

Hablamos de un hidrolato 100% puro cuando no es nada más que el agua resultante de la destilación, sin aditivos, sin conservantes, colorantes o fragancias sintéticas. Para eso deberás, como siempre te recomendamos, darle la vuelta al frasco y leer su etiqueta. En ella deberá poner: Agua floral de… (y nada más).

Los hidrolatos nunca huelen exactamente igual que su aceite esencial. En algunos casos cuesta asociar el aceite esencial con su hidrolato.

Utilización de los hidrolatos.

Como las aguas florales existen desde que existen esas flores o plantas (o casi, porque hace falta el poder del fuego), los usos que le puedes dar son muchos. Aquí cada maestrillo tiene su librillo y se pueden utilizar en cualquier situación. Pero vamos a darte unos usos universales.

En cosmética.

Los hidrolatos conservan pequeñas cantidades de aceite esencial y moléculas hidrosolubles que ayudan a mantener el pH de nuestra piel. Eso es un factor muy beneficioso a la hora de elaborar cremas, mascarillas faciales o capilares. También en desodorantes, cataplasmas o incluso para hacer enjuagues bucales.

Mascarillas:  puedes incluirlos en sustitución del agua en estos productos, aportando un extra en cuanto a propiedades. En este enlace te dejamos el artículo que publicamos sobre algunas mascarillas faciales.

Tónico facial: después de la limpieza y antes de la crema. Para eliminar impurezas o restos de maquillaje, excesos de grasa o toxinas.

Tónico capilar: son ideales para recuperar el cuero cabelludo castigado y tonificar el pelo. Previenen la caída del cabello, el exceso de grasa o la descamación. Ayudan a equilibrar el PH del cuero cabelludo y la circulación sanguínea. El hidrolato de romero o el de manzanilla serán los más indicados.

Elixir bucal: combaten la halitosis o mal aliento y previenen la placa bacteriana.

Masajes o fricciones: puedes utilizar los hidrolatos en zonas localizadas. Mejorando así la circulación sanguínea, relajando la musculatura o previniendo la aparición de varices.

Suave perfume: Si huyes de aromas comerciales o sufres cualquier tipo de reacción a ellos, los hidrolatos serán tu gran aliado.

En esos días calurosos de verano, donde no hay manera de refrescarse, un toque de agua floral sobre tu cuerpo, a modo de fina lluvia, hará tu día más agradable.

En el Hogar.

Ropa: como bruma de almohada o como agua de plancha, aportarás un aroma fresco a tu ropa.

Estancias: vaporizando estos hidrolatos obtendrás unas estancias frescas, con un aroma floral envidiable. Renovando el ánimo de tu hogar.

Si utilizas el agua floral de lavanda en el cuarto de los críos antes de dormir, le facilitarás su descanso. Y si no, pruébalo en tu habitación y me cuentas.

Seguro que tú tienes algún momento o situación donde aplicas agua floral a tu vida. Si es así, nos lo puedes contar en los comentarios de aquí abajo. Te lo agradeceremos.

Hidrolatos para cada tipo de piel.

Pieles secas:

  • Agua de Rosas  te ayudará a retrasar el envejecimiento.
  • Agua de Lavanda estimula la regeneración celular.
  • Agua de Nerolí reafirma tu piel.
  • Agua de Jazmín potencia la elasticidad de la dermis.

agua floral de rosasPieles grasas:

  • Agua de Rosas.
  • Agua de Nerolí.
  • Agua de Tomillo regula la producción de sebo
  • Agua de Hamamelis es astringente, mejora la circulación. 

Pieles acnéicas: 

  • Agua de Tomillo.
  • Agua de Nerolí.
  • Agua de Lavanda.
  • Agua de Hamamelis.
  • Agua de Manzanilla con sus propiedades antiinflamatorias.

agua floral de manzanillaPieles sensibles:

 

Recuerda que, al igual que ocurre con los aceites esenciales, los hidrolatos necesitan un tiempo para madurar y adquirir el aroma definitivo que los caracteriza. De ahí que se tornen más dulces con el paso del tiempo.

 

Agradecemos que hayas llegado hasta aquí. Todos los datos que aportamos son orientativos. Puedes hacer experimentos en tu piel o pedir consejo a un especialista. Nosotros nos hemos apoyado en nuestro laboratorio de confianza para ofrecerte esta información: Aceites esenciales Labiatae, de Granada. Con certificación ecológica y amplia experiencia en el cultivo, extracción y aplicación de aceites esenciales, vegetales y aguas florales.

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